Universidad del
Rosario
Administración de
Negocios Internacionales
Escritura de
Ensayos de Opinión
Sergio Roncancio
03/09/15
Obsolescencia
programada: una sociedad de consumo
Durante los últimos años, nuestra
sociedad ha tenido grandes avances en todos los factores que la componen;
avances tecnológicos, culturales, sociales, económicos, entre otros. No obstante,
uno de los sectores que más desarrollo ha tenido pero que de igual forma ha
generado muchas controversias, complicaciones y debates éticos ha sido el
económico.
El sector económico, después de
la Segunda Guerra Mundial creció de manera desmesurada, a un nivel exponencial
que era exorbitante. Sin embargo, a pesar de que para el orden mundial éste
crecimiento era algo positivo, no nos importó el trasfondo de dicho crecimiento,
ni a costa de qué se generó, ni mucho menos las verdaderas implicaciones que podrían
traer a futuro a la sociedad.
Para ser un poco más concretos
con el tema, específicamente vamos a hablar de la obsolescencia
programada, un término que genera
bastante controversia a nivel mundial
por su gran incidencia en la oferta de las empresas y en la demanda de los
consumidores. Además de que ocasiona una polémica en la parte de la economía,
de igual forma gesta discusión en el ámbito del medio ambiente.
Retomando el tema del desarrollo
económico, el crecimiento que se dio en las décadas anteriores fue gracias a la
producción en masa y una ideología consumista que implantaron las empresas en
la mente de los consumidores. Sin embargo, antes de que dicho aumento en la
economía se diera, la sociedad estaba estancada por una razón fundamental, no
había flujo de capital. Las empresas entonces se dieron cuenta de esto y
decidieron implantar la obsolescencia programada.
Antes de entrar a definir dicho
concepto, anterior a la obsolescencia programada, los productos que ofrecían
las organizaciones eran de extrema durabilidad y calidad, lo cual era
prácticamente su lema. No obstante, al darse cuenta que debido a dicha durabilidad
no estaban aumentando sus ventas ni las podían mantener a un nivel constante,
empezaron a cambiar de pensamiento.
Ahora bien, la obsolescencia
programada hace referencia a la programación de la vida útil de un
producto para que después de un periodo
determinado de tiempo establecido por las empresas en la fase de gestación,
éste quede obsoleto, inservible. Sabiendo esto, ésta práctica, se convirtió en
el motor secreto de nuestra sociedad de consumo.
Desde ese entonces, las empresas
empezaron a diseñar todos sus productos para que de una manera u otra su
durabilidad fuera cada vez menor con el tiempo para incrementar e incentivar el
consumo para que así ellos pudieran obtener más ganancias en sus procesos.
Siendo éste proceso poco ético, las empresas nos vendieron la idea de que la
felicidad estaba ligada al consumo, es decir, que el ser humano buscaba y
encontraba la felicidad en la medida que su consumo fuera mayor.
Por consiguiente, el hombre en su
afán de progreso, optó por consumir desmesuradamente productos que le eran
útiles y hasta artículos que no
necesitaba, con el fin de satisfacer la necesidad de consumo que se le había
implantado a la sociedad, la cual cayó en una falsa creencia de crecimiento
económico.
Uno de los ejemplos más claros de
éste fenómeno, el cual también se considera el inicio de la obsolescencia
programada es la producción de bombillas eléctricas. En un principio, las
industrias eléctricas lograron patentar bombillas que tenían hasta 2500 horas
de duración. No obstante, al ver que su producción se vio reducida, mediante
carteles y alianzas de empresas mundiales, decidieron reducir la vida útil a
menos de la mitad, por lo menos a 1000
horas de uso.
Es irónico pensar en que la
bombilla siempre ha tenido una connotación y un simbolismo muy fuerte en referencia a ideas e innovación y termine siendo el más
grande ejemplo de obsolescencia programada.
Asimismo, otro ejemplo muy fuerte
fueron las medias de nylon para dama. En 1938 se lanzaron al mercado unas
medias de nylon tan resistentes que parecían irrompibles. Las damas de esa
época estaban dichosas puesto que la calidad era excelente. Tanto así, que se
realizaron pruebas en las que se amarraban dos medias, cada extremo a un carro
diferente, uno de ellos halaba al
otro y no se rompían.
Pero como todo en ésta vida, nada
es perfecto, las industrias sólo le encontraron un problema a este producto,
era demasiado bueno. De igual modo, las empresas textiles, luego de ver que su
producción disminuía dejaron de fabricarlas tan resistentes con el fin de que
las mujeres de la época volvieran a comprar sus medias y reavivar el consumo de
dicho bien.
Otra de las más duras críticas a
la obsolescencia programada es la cuestión ética de las organizaciones
productoras en el mundo. ¿Era justo, o mejor ético, que las empresas diseñaran sus productos para que después
fallaran, caducaran? Éste dilema generó que algunos de los ingenieros de las
empresas se retiraran puesto que su moral no permitía engañar a la sociedad de
dicha manera. Sin embargo, la gran mayoría siguieron con su trabajo debido a
que lo necesitaban.
De todas formas, las empresas
siguieron poniéndole fecha de caducidad a sus productos, con el fin de aumentar
la producción e incentivar el consumo de la sociedad mediante estrategias de
marketing y seduciendo al consumidor a comprar productos que a fin de cuentas
no necesitaban y que después de un tiempo determinado por las empresas iban a
terminar fallando por una u otra razón.
En consecuencia a esto, la
obsolescencia programada está orientada a inducir al consumidor a malgastar su
dinero, a fortalecer el capitalismo salvaje, a poner barreras con el comunismo
y el uso de productos de alta durabilidad, a que las empresas malgasten recursos
naturales agotables que en su momento consideraban infinitos y no dimensionaron
la gravedad del asunto a futuro. Lo cual genera una falsa creencia a pensar que
un crecimiento ilimitado de la economía es compatible con nuestro planeta
limitado.
Por otro lado, la última falencia
de la obsolescencia programada, y a mi parecer la más importante y la que tiene
un mayor impacto a nivel mundial, es la crítica al medio ambiente. La
obsolescencia programada se ve con mayor incidencia en los países del primer
mundo, empero, los afectados también son otros como los del tercer mundo. Éstos
se ven afectados en la medida en que, se genera tanto consumo que las
empresas no tienen la capacidad de deshacerse de todos los residuos. Además, no
tiene responsabilidad social ni políticas amigables con el medio ambiente que
mitiguen el impacto que produce todos los desechos.
Aún más, su responsabilidad
social y ambiental está tan reducida que toda la basura que poseen, la envían a
países como Ghana, el cual lo consideran como su tiradero de residuos. Para mí,
ahí está el problema más grande que tiene la obsolescencia programada. No le
basta con generar problemas económicos y sociales, sino además de todo, genera
un gran daño irreversible a nuestro planeta.
Después de todo esto, pensar que
el progreso que se obtuvo durante cierto periodo de tiempo fue un bien para la
sociedad es casi una utopía, puesto que lo que en realidad generó fue una falsa creencia de progreso que tarde
o temprano se verán reflejadas las consecuencias en nuestra sociedad actual,
saldrán a flote los problemas que nos dejó la obsolescencia programada. Ahora bien,
la cuestión es si seguiremos permitiendo que la obsolescencia programada nos
termine transformando en una sociedad obsoleta…
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